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Primer Premi 2007 Un rodaje imposible de Rodrigo González Quarante
Andén de la estación de Argüelles. Madrid. 22:30 de una fría noche de invierno.

Práxedes Molina, mujer rubia, atirabuzonada, torpedeada por infinidad de pecas rojizas está en el filo del andén; su mirada está perdida entre el fantasmagórico ambiente de la estación. Práxedes no reacciona, no está. Sus 22 años le pesan, le pesan como 22 campanas de bronce. Se ha ido decidida a la estación; quiere viajar, quiere irse. Ha ido a recoger un metro; o mejor dicho, quiere que el metro la recoja a ella. Ha ido a la estación ligera de equipaje, sin trampa ni cartón, nada en esta manga, nada en esta otra. Práxedes es normal, ni alta ni baja, ni fea ni guapa, ni gorda ni delgada, es una más. Dos febriles lágrimas asoman por sus verdes y normales ojos. No entiende absolutamente nada, la vida le parece sencilla y complicada al mismo tiempo.

Mira a su lado derecho; allá a lo lejos, como si hubiera 33 millas entre ellos, ve unos harapos andrajosos: es Ramón, un ginecólogo catalán que perdió su trabajo y su familia por ser mala persona. Le llamaban El Taza ya que en una reyerta perdió una oreja y así, desde lejos, su silueta vangoniana recordaba la de una taza.

Desde lo lejos se oye; ya llega; viene el sonido de lo inevitable. Práxedes se quiere ir; quiere coger el metro número 54.

Abel Abel es el conductor del rápido vagón desde hace 18 años; es canoso y cejijunto; entre el flequillo y la ceja le cabe una carta postal; entre sus secretos inconfesables está que ha visto la película Doctor Zhivago 103 veces. Nunca ha entendido porqué sus padres le pusieron el mismo nombre que el apellido ya que eso motivó el apodo de Abel al cuadrado.

Pulsa el freno como de costumbre; mientras aminora lo ve: sí, es cierto: una chica normal se lanza; el tiempo se detiene pero no el vagón conducido por Abel. El infierno se ha trasladado a Argüelles. Ya no existe Práxedes; se ha ido; se ha abalanzado. Ya está.

Madrid: Edificio de la Plaza Castilla. Una fría tarde de invierno:

- Lo siento, Práxedes no va a poder debutar como directora, la junta ha desestimado el proyecto. Lo considera un rodaje imposible...
Práxedes sale del edificio y se dirige a la estación de mero de Argüelles.

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